Hay que cambiar las campañas de saneamiento
Publicado el 07. Abr, 2011 por redaccion en Ganadería
Manuel Martínez conoce la teoría y también la práctica del manejo del ganado. Veterinario de formación y socio de ASAJA, tiene una explotación familiar de vacuno de extensivo en la montaña palentina, en la Venta Urbaneja, muy cerca de Cervera de Pisuerga. Conoce en primera persona los efectos perversos que la campaña de saneamiento están teniendo para las ganaderías de zonas de montaña, que se están viendo esquilmadas por culpa de “falsos positivos”.
¿Por qué son cuestionables las campañas de saneamiento?
En los últimos años se quiere lograr el objetivo de erradicar las enfermedades, pero a costa de erradicar las explotaciones: se baja la incidencia a costa de los ganaderos. Una de las pruebas que se emplea para detectar la tuberculosis, la del “gama interferón”, se está utilizando a degüello, lo que está arrojando una tasa de falsos positivos altísima. Con un poco de mala suerte, si tienes 50 vacas en la primera tanda te eliminan a diez, en la segunda otras diez, y resulta que ya te quedas fuera del programa. Como son casos de ganaderos aislados, se quejan poco, y aguantan lo que ya es insoportable.
¿Hablamos de unas zonas concretas de la región?
Sí, porque es imposible que se pueda aplicar un solo tipo de programa sanitario para todo el ganado de una comunidad autónoma tan grande. El problema no está en las granjas valladas o intensivas, si no en las de extensivo de zonas de montaña. Tú puedes cumplir con una campaña de saneamiento, y luego sacas a los animales y los ciervos, venados o jabalíes les vuelven a contagiar. Y en ese punto se echa de menos un mayor control de la sobrepoblación de estas especies y de su estado sanitario.
¿Cubren las ayudas el dinero que pierde el ganadero que se ve obligado a sacrificar?
Para nada, porque muchas veces son buenas vacas de raza, cuya pérdida no se compensa, ni tampoco el dinero que pierdes cebando animales durante seis meses –sin ser estar especializado ni tener medios para ello– hasta que llegan los resultados de las pruebas y vuelven a salir positivos. Y luego estás obligado a vender la carne a un solo matadero, que no es el que paga más, y que encima gana dinero, porque él vende la carne al mismo precio que el resto.
Eso es importante, subrayar que la tuberculosis no representa ningún problema para el consumo.
Claro, no genera ningún problema de zoonosis: si no, tendrían que prohibir pasar por los parques naturales y por el monte, porque los animales salvajes serían tan peligrosos como las vacas, y obviamente no existe ningún problema. El problema, repito, es para los ganaderos, que se lo están tragando, cuando encima representan la única actividad para estos pueblos de montaña, casi los únicos que fijan población.
Desde ASAJA, ¿qué pediríamos?
Primero, un programa sanitario adaptado a cada zona de al región. Segundo, utilizar el gama interferón solo en animales ya marcados por pruebas anteriores como dudosos. Tercero, permitir vender la carne a otros mataderos, permitiendo la libertad de comercio. Y cuarto, en caso de sacrificios, pagar el animal por lo que vale, pagar también el lucro cesante y el daño patrimonial, porque se está expropiando animales a un ganadero que los mantiene y que son el medio de vida de su familia


