Publicado el 27. Nov, 2009 por roberto en Agricultura
El vino Navarra tiene futuro y puede ser rentable, aunque para lograrlo es necesaria, entre otras medidas, la fusión de las bodegas cooperativas.
Así lo señala el Plan Estratégico del Vino (2010-2014), un documento encargado por la denominación Navarra y sobre el que ahora deben pronunciarse las distintas organizaciones y entidades ligadas al sector del vino.
En estos momentos, en la denominación Navarra existen 117 bodegas activas, de las que 29 son cooperativas. Según el plan, dentro de cuatro años deberían quedar en la denominación, como mucho, 6 o 7 cooperativas. La medida se justifica en la necesidad de reducir costes y de aumentar volumen de cara a la exportación a mercados donde el consumo de vino es creciente como China y Rusia.
El plan estratégico, con un coste de 226.000 euros, ha sido financiado íntegramente por el departamento de Desarrollo Rural. La ruta que marca el plan parte de la actual “foto” del sector: exceso de oferta de vino, precios bajos para vinos de calidad (el 40% del vino Navarra se vende por debajo de los 3 euros) y arranque descontrolado de viñedo que está siendo fomentado por las ayudas europeas (el año pasado unos 6.000 euros por hectárea arrancada).
Dos categorías por calidad
El plan afirma sin tapujos que la marca Navarra está devaluada en el mercado y entre los consumidores. Con el fin de valorarizarla y, a la postre, de reposicionar los vinos en tramos de precios más altos, el plan propone segmentar la denominación en dos enseñas. No plantea un nuevo nombre, sino una misma marca (Navarra) con dos “apellidos“. Por ejemplo, Navarra Súper Premium y Navarra Premium. Se trata calificativos provisionales ya que los definitivos, si la medida prospera, se encargarían a una empresa de marketing. De esta manera, el consumidor sabría, en un golpe de vista, que al comprar una botella con la etiqueta “Navarra Súper Premium” está adquiriendo uno de los vinos más exquisitos y exclusivos de la denominación.
Según el documento, Navarra debería empezar a vender en 2010 bajo la categoría más alta (Súper Premium) entre el 2 y 3% de los vinos navarros (unos 175.000 litros). Los requisitos de calidad para estos vinos serían muy elevados para (80 sobre 100 puntos en cata), su precio superaría los seis euros la botella y su misión es ser la punta de lanza de la denominación. El plan prevé que, a lo largo de los siguientes cuatro años, la primera categoría iría aumentado su volumen y en 2014 acogiese al 8 o 10% de los vinos de la denominación.
La segunda categoría, la Navarra Premium, sería el canal de venta de un 65% del vino Navarra en el primer año. Los vinos amparados serían de calidad (un precio no inferior a 3 euros), pero que necesitan reposicionarse en un momento de gran presión por el exceso de oferta. Además, el plan aconseja que estos vinos deberían a adaptarse más a los gustos del mercado, de los nuevos consumidores y, en especial los de consumidores entre 25 y 40 años. Argumenta que si un consumidor prueba uno de estos vinos y se lleva una buena impresión seguramente, cuando su capacidad adquisitiva aumente, será consumidor de los vinos de la gama más cara. El plan prevé que en 2014 esta categoría acogiese a un 85% de los vinos.
Vinos de la tierra, coyuntural
El plan canaliza los vinos menos interesantes (un 35% en el primer año) a la etiqueta vinos de la tierra, bien en la constituida en la Comunidad foral “3 Riberas” o bien en la etiqueta nacional “Viñedos de España” (que está en los tribunales tras un recurso de Rioja). El plan establece que estos vinos vayan subiendo “escaleras” en calidad y precio, de manera que se incorporen en los próximos años en la categoría Navarra Premium. Así, el plan concibe la etiqueta de vinos de la tierra como algo coyuntural, ya que para el año 2014 prevé que por este canal sólo se venda un 5 o 10% de los vinos.
El plan se encuentra en estos momentos en manos de las organizaciones del sector, que deberán posicionarse al respecto en los próximos días dentro de la mesa de seguimiento del citado plan. La pregunta que están debatiendo internamente es clara: ¿Qué cogemos del plan? ¿Todo o solamente algunas de las medidas? A la espera de posicionamiento de sindicatos, bodegas , cooperativas, Consejo Regulador, entre otros, la lógica apunta a que un plan estratégico para el sector debe contar con el máximo respaldo con el fin de que la apuesta sea común. Para empezar, en las reuniones que se mantendrán en los próximos días se prevé conseguir un acuerdo de mínimos de todas las partes, de manera que sea un documento de partida hasta llegar a un acuerdo definitivo.
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